La Batalla de las Mil Noches: Luz y Oscuridad - Mortalidad e Inmortalidad

jueves, 15 de septiembre de 2011

La Dama Misteriosa

Mi historia se remonta en una pequeña aldea, era un joven de unos 22 años aproximadamente, con el cuerpo delgado y el rostro pálido, tenía una de esas enfermedades sin cura alguna para la época. Lo cierto,  es que una mañana sucedió algo que cambiaría mi existencia y mi forma de ver la vida. Sabía que la muerte me aguardaba con su guadaña afilada en algún lugar; mis padres, mis hermanos y la mujer que amaba ya no pertenecían al mundo terrenal. Yo me encontraba sólo, postrado en posición de rezo frente a la tumba de mis progenitores, cuando sentí una mano posándose sobre mi hombro.


- Perdiste a los que amabas, porque no pudiste salvarlos a tiempo.-era una voz dulce que me hablaba- No es tú culpa. No sabías como detener la enfermedad que los aquejaba. Entiendo tú dolor como si fuera el mío.


Era posible que alguien entendiera mi dolor. Pero en cuanto giré la cabeza, me detuve en ver sus manos enguantadas y eran las de una dama. Primero le dije mi nombre, le conté la pérdida por la que había pasado, como fueron muriendo mis seres amados sin ahondar mucho en detalles. Y ella, me invitó a subir a su carruaje.


-No necesitas contarme más tu sufrimiento. Ven, sé cómo calmarte. -la miré al rostro y era tan hermosa-No te quedes mirándome así. O creeré que te has enamorado de mí. Anda, levántate y sígueme. Mi carruaje nos espera.


Ningún hombre podría resistirse a tal invitación. Más aún, si provenía de una dama de ojos como el cielo y de sonrisa angélical. La seguí. Entré en su carruaje, me senté a su lado y hablamos. Me contó que venía de tierras muy lejanas, que estaba soltera, deseosa de encontrar a un hombre que la haga inmensamente felíz y le pudiera dar hijos. No sabía que decirle. Pensaba que si le decía que yo podría ser aquél que tanto busca, se reiría de mí o me abofetearía por safado. Como si yo pudiera ser lo que ella desea que fuese; siendo un enfermo y con un pie en el más allá. Pero mi sorpresa fue mayor cuando me dijo lo siguiente:


-Piensas que tú podrías ser ese hombre que busco. Que me hará felíz y me dará los hijos que anhelo. Pues bien, porque no me lo dices y dejas que eso ya no perturbe tu mente. 


El carruaje empezó a moverse. No entendí porque recién puso su marcha. Me puse tieso, temblé, de pronto quise bajarme pero la puerta no se habría. Ella se abalanzó sobre mí y me dió un beso en los labios. Luego puso su mano enguantada sobre una de mis piernas y ejerció una presión tan fuerte que no me permitía retirarla.


-No tienes porque temer. No muerdo, aún. -me habló con una voz seductora- Te daré la oportunidad de vencer al que se llevó a tus seres queridos. Te haré mío y sólo mío. Pero debes prometerme que no amarás a otra. Sólo a mí. Y me darás los hijos que te pida. Entiendes como es esto. Es así de sencillo como suena. 


La dama de ojos como el cielo inclinó mi cuello con una mano.  Me besó primero y después me mordió. Un rayo recorría todo mi ser, mi corazón empezó a latir aceleradamente y el sueño empezó a apoderarse de mí. Finalmente, me desmayé.


Al despertar, me encontraba en un bosque y miré mi alrededor: nada. Sólo escuche la voz de la dama misteriosa que ni su nombre me dijo o no recuerdo si es que me lo había dicho. Lo que si sabía perfectamente fueron las palabras:


-Vampiro. Ahora serás un vampiro y me amarás para siempre. 


continuará jajajaja.....





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